Modelo de vivienda integrada para
recuperación de barrios centrales

La integración como valor

Como parte de nuestra línea de acción asociada a la formulación de proyectos que aporten a un proceso de reconstrucción desde la sociedad civil que sea inclusiva, justa y equitativa, estamos trabajando en el desarrollo de un modelo de gestión de vivienda integrada para la recuperación de los barrios centrales de ciudades intermedias. Como primera etapa, continuamos trabajando para la reconstrucción de los barrios centrales de la ciudad de Talca.

Ante la constatación de que en el centro de Talca el 39% de la población correspondía antes del terremoto a estratos socioeconómicos D y E, y el 52% a C3 (1), creemos que el desarrollo de un modelo de gestión de vivienda para Talca pensado en el marco de los Proyectos Habitacionales de Integración Social  (PIS) puede ser una buena alternativa para que las familias puedan quedarse donde antes vivían y así mantener su localización central y sus redes sociales.

Durante el Gobierno de Michelle Bachelet, el MINVU, a través de su Circular Nº81 del 25 de septiembre del 2007, manifiesta que uno de los pilares fundamentales de la Nueva Política Habitacional del Gobierno será la Integración Social. En este sentido, a pesar de existir algunos instrumentos tendientes a promover este aspecto, como por ejemplo el Subsidio Diferenciado a la Localización, se creó un nuevo instrumento para potenciar este aspecto: los Proyectos de Integración Social (PIS).

Un PIS, es un conjunto de viviendas en el que se incorporan habitantes de distintos estratos sociales, cuya principal virtud consiste en reconocer la diversidad social inserta en un mismo barrio, de manera que este aspecto sea incorporado en el proyecto habitacional como una premisa fundamental desde su inicio.

Los proyectos de Integración Social se justifican, por una parte, en ciertos beneficios asociados a cada uno de los actores involucrados: para los habitantes de bajos ingresos, representa un beneficio en cuanto a acceder a una mejor localización dentro de la ciudad, y a una vivienda de mejor calidad. A los habitantes de altos ingresos les permitiría acceder a viviendas a un precio más competitivo, así como mantener o promover lazos con familiares o amigos de ingresos diversos, lo que al menos en Talca tiene una especial significancia, debido a la composición socialmente diversa del centro histórico. Por otro lado, el Estado se ve claramente beneficiado con el ahorro que significa no tener que proveer servicios asociados a las zonas de expansión urbana, ya que al instalarse en zonas consolidadas, los proyectos tienen acceso a toda la red de servicios instalada. Y finalmente, las empresas inmobiliarias se ven beneficiadas al participar de un negocio innovador, prácticamente inexistente, que genera mayores beneficios que los logrados al desarrollar un proyecto exclusivamente de vivienda social (2).

Los proyectos de Vivienda Integrada son también conocidos con el nombre genérico de Comunidades de Ingresos Diversos (CID). En términos generales se trata de proyectos en el que se mezclan viviendas que apuntan a usuarios de distintos niveles socioeconómicos, mezclando viviendas sociales con viviendas de subsidio, y en algunos casos, con viviendas de venta al mercado. En términos más amplios, este tipo de proyectos se plantean como una manera de desconcentrar la pobreza urbana, así como un modo de disminuir la segregación en las ciudades.

La mezcla, por otra parte, implica también una mezcla de usos, tipologías de viviendas, y tenencia, promoviendo un modelo que en inglés es conocido como Mixed Use, Mixed Income Housing.


La situación tras el terremoto

Este tipo de proyectos puede localizarse tanto en barrios degradados, como en nuevos desarrollos. En el caso del centro de Talca, y esta es la hipótesis sobre la que estamos planteando este tipo de proyecto, existe una base social diversa pre-existente, que fue afectada directa o indirectamente por el terremoto. Una parte de los habitantes tenía un terreno de gran tamaño, en el que se emplazaba una vivienda de adobe que se derrumbó, perdiendo parte importante de su patrimonio, y en algunos casos, su medio de ingresos, cuando en esta casa vivían además subarrendatarios. También están los que vivían de allegados en estos sitios, los que subarrendaban piezas, los que trabajaban para los dueños de casa y vivían con ellos, etc. Es decir, existía un micro sistema económico y social que se vio seriamente dañado con el terremoto, y que vemos posible de reconstruir a través de un proyecto de Integración Social, que acoja los requerimientos específicos de cada uno de estos habitantes, entregando una solución adecuada a sus ingresos, y que permita en definitiva que se reconstruyan los lazos sociales y económicos, y la gente siga viviendo en el centro, y no tenga que emigrar a la periferia, con todos los problemas asociados con esto.

En términos normativos, se trata de un proyecto habitacional de construcción simultánea con un máximo de 150 viviendas, que incluye un mínimo de 30% de viviendas destinadas al Programa Fondo Solidario de Vivienda y además un mínimo de 30% de viviendas destinadas al Sistema de Subsidio Habitacional regulado por el D. S. Nº 40, Título I. Las viviendas restantes (máximo 40%) pueden ser para familias beneficiadas por el programa FSV, D. S. Nº40 o viviendas de venta sin subsidio. (Fuente: D. S. 174 – Circular DPH Nº 081).

Nuestra propuesta

Como estrategia de implementación de este enfoque, estamos trabajando directamente con comunidades organizadas con el apoyo de ONG Surmaule, creando Inmobiliarias Sociales, que actuarán como nuestros clientes en el desarrollo de proyectos específicos. Nuestra meta es lograr comunidades de ingresos diversos, donde los beneficios logrados por viviendas más caras y unidades comerciales, sean usados para mejorar las viviendas sociales y los estándares de espacio público.

Con el apoyo de la empresa Co-op, hemos podido desarrollar la primera etapa de un modelo de innovación en proyectos de inmobiliarias sociales comunitarias. En esta etapa consolidamos la factibilidad financiera, técnica y social del modelo basado en la participación de vecinos que ponen su suelo en conjunto con otros que aportan sus subsidios. Estamos desarrollando actualmente un modelo matemático y una metodología estándar para la factibilidad inmobiliaria, una guía con criterios de diseño, y el trabajo de prospección en tres sitios específicos en el centro de Talca con el objetivo de concretar en el corto plazo la construcción de un proyecto. Los anteproyectos de arquitectura para la prospección están a cargo de las oficinas Co-op, FAR, Supersudaka y Comceci.

Además del esfuerzo por desarrollar un proyecto específico para su construcción, nuestro enfoque considera generar material público para todas las comunidades, organismos estatales, instituciones, y empresas con especial énfasis en las Entidades de Gestión Inmobiliaria Social (EGIS). El objetivo de esto es aportar con bienes públicos al mejoramiento de las capacidades del mercado de viviendas subsidiadas para responder al problema de la reconstrucción en forma sustentable.

Este proyecto fue seleccionado como parte de la muestra chilena de la Bienal de Venecia de arquitectura 2010.

(1) Fuente: Mapa de brechas territoriales de la ciudad de Talca. SUR  Corporación de Estudios

(2) Según documento “Bases del 1°  Concurso de Arquitectura e Integración Social. Comunidades de Ingresos Diversos en Ciudad Parque Bicentenario”.

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